Durante varias horas del pasado lunes, el futuro político del primer ministro británico, Keir Starmer, estuvo seriamente comprometido. Una crisis interna en el Gobierno británico y en el Partido Laborista activó una operación de emergencia en Downing Street que, por ahora, logró evitar su dimisión.
A las 13:30, altos cargos del Ejecutivo temían una rebelión abierta tras el anuncio del líder laborista escocés, Anas Sarwar, de una rueda de prensa inesperada en la que planeaba pedir públicamente la salida del primer ministro.
Lo que siguió fue una intensa maniobra de supervivencia política: cerca de tres horas de llamadas, negociaciones y mensajes coordinados por una decena de ministros y asesores para blindar el liderazgo de Starmer.
El resultado: Keir Starmer logró resistir una de las mayores crisis desde su llegada al poder.
Dimisiones en Downing Street: el origen de la tormenta
La crisis política en Reino Unido había comenzado días antes con la renuncia de Morgan McSweeney, jefe de gabinete del primer ministro y uno de sus colaboradores más cercanos desde que asumió el liderazgo del Partido Laborista.
Su salida estuvo vinculada al resurgimiento del escándalo en torno a Peter Mandelson, mentor político de McSweeney, cuya relación pasada con Jeffrey Epstein volvió al foco mediático y policial.
Hasta el miércoles anterior, Starmer defendía públicamente a su mano derecha:
“Morgan McSweeney es una parte esencial de mi equipo”.
Pero durante el fin de semana, con Mandelson bajo investigación y la presión política aumentando, McSweeney empezó a replantearse su continuidad.
Según fuentes gubernamentales, el fiscal general Richard Hermer —viejo conocido del primer ministro— fue clave al aconsejarle aceptar la salida de su colaborador. Tras varias conversaciones privadas, McSweeney presentó finalmente su dimisión.
La decisión se gestionó con absoluto hermetismo: incluso el personal de Downing Street recibió el comunicado apenas un minuto antes de que llegara a la prensa.
Horas después, otra pieza clave abandonó el Ejecutivo: Tim Allan, director de comunicación del primer ministro. Dos salidas estratégicas en menos de 24 horas dejaron al Gobierno británico visiblemente debilitado.
It’s about time.
— Kemi Badenoch (@KemiBadenoch) February 8, 2026
But once again with this PM it’s somebody else’s fault: “Mandelson lied to me” or “Morgan advised me”.
Keir Starmer has to take responsibility for his own terrible decisions. But he never does. https://t.co/KvVIhUmK6v
Llamadas, apoyos y presión económica
Con las dimisiones aún recientes, Sarwar confirmó que pediría públicamente la marcha de Starmer. El temor era claro: que otros ministros siguieran su ejemplo.
Al frente de la operación de rescate estuvieron Jill Cuthbertson y Amy Richards, quienes comenzaron a llamar uno por uno a los miembros del gabinete para medir lealtades y coordinar mensajes de respaldo.
Se sumaron figuras clave como Rachel Reeves, David Lammy y Jonathan Reynolds. Además, Varun Chandra, asesor empresarial del primer ministro, contactó con líderes económicos para advertir del impacto que tendría un cambio de liderazgo en plena incertidumbre global.
Uno de ellos resumió el sentir del sector:
“Lo último que necesitamos es el caos de una elección interna. El Reino Unido empieza a estabilizarse y el contexto internacional es extremadamente volátil”.
La tensión aumentó cuando el ministro de Sanidad, Wes Streeting —considerado posible sucesor— guardó silencio momentáneo en redes sociales. Poco después disipó los rumores en Sky News:
Angela Rayner también cerró filas:
“Insto a todos mis colegas a mantenerse unidos”.
“Mientras tenga aliento, seguiré luchando”
Con los apoyos asegurados y sin dimisiones en cascada, en Downing Street se respiró alivio.
Esa misma noche, Starmer se dirigió al grupo parlamentario laborista en Westminster:
Varios diputados salieron impresionados por su franqueza, aunque algunos reconocían en privado que el equilibrio sigue siendo frágil.
Un liderazgo debilitado, pero aún en pie
La crisis ha dejado claro que Keir Starmer conserva apoyos suficientes para resistir, pero también ha expuesto la vulnerabilidad de su entorno y la volatilidad del escenario político británico.
Sin su jefe de gabinete histórico y con un equipo aún en transición, el primer ministro ha superado su primera gran prueba interna.
La incógnita ya no es si logró sobrevivir esta vez —lo hizo—, sino cuánto margen real tiene para evitar que la próxima crisis sea definitiva.
Fuentes Noticias:
https://www.theguardian.com/politics/2026
Crédito Imágenes:
Fotografía del primer ministro británico Keir Starmer encabezando su primera reunión del Gabinete en Downing Street, Londres, el 6 de julio de 2024. La imagen fue tomada por Lauren Hurley para la oficina oficial de No. 10 Downing Street y está publicada bajo licencia Open Government Licence v3.0. https://w.wiki/HoQ3
Imagen: Prime Minister Keir Starmer camina con Peter Mandelson en la Embajada Británica en Washington D.C., durante una mesa redonda empresarial, 26 de febrero de 2025. Foto por Simon Dawson / No 10 Downing Street. Contains public sector information licensed under the Open Government Licence v3.0. https://w.wiki/Hgoc
Keir Starmer en Downing Street el día de las elecciones, foto de Parrot of Doom bajo licencia Creative Commons Attribution‑ShareAlike 4.0 International (CC BY‑SA 4.0). https://w.wiki/Hn2i
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