Starmer desafía a Trump por Irán y gana apoyo en Reino Unido mientras crece el rechazo a otra guerra en Oriente Medio

La decisión de Keir Starmer de limitar el apoyo del Reino Unido a los ataques de EE. UU. contra Irán abre un fuerte debate político.
El Primer Ministro Keir Starmer se reune con el Presidente Emmanuel Macron. El Primer Ministro Keir Starmer se reune con el Presidente Emmanuel Macron.

La decisión del primer ministro británico, Keir Starmer, de limitar el apoyo del Reino Unido a los ataques de Estados Unidos contra Irán ha abierto un intenso debate político en el país.

Mientras algunos sectores conservadores critican la postura del gobierno, aliados del Partido Laborista creen que esta decisión podría reforzar el liderazgo de Starmer y redefinir la política exterior del Reino Unido en un momento de creciente tensión en Oriente Medio.

La controversia surge después de que el gobierno británico rechazara inicialmente permitir que Estados Unidos utilizara bases militares en territorio británico para lanzar ataques contra Irán, una decisión que rompe con décadas de alineamiento casi automático entre Londres y Washington en conflictos internacionales.

Keir Starmer y Donald Trump firman un acuerdo juntos, sonriendo. Banderas de Estados Unidos y el Reino Unido, con la palabra DEAL detrás.

La postura de Starmer frente a Estados Unidos reabre el debate sobre la política exterior británica

La decisión del gobierno británico fue respaldada rápidamente por figuras influyentes del Partido Laborista.

Emily Thornberry, presidenta del Comité de Asuntos Exteriores del Parlamento, defendió públicamente la postura del primer ministro y calificó los ataques estadounidenses contra Irán como ilegales.

“Podría ser el momento que lo defina como líder”, afirmó.
“No hemos tenido a un primer ministro británico que diga ‘no’ a un presidente estadounidense desde la guerra de Vietnam”.

Para muchos analistas, la decisión refleja un cambio en la política exterior del Reino Unido, marcada en el pasado por su estrecha cooperación militar con Estados Unidos.

Además, el contexto histórico pesa en la opinión pública. Tras las intervenciones occidentales en Irak y Afganistán, gran parte de los británicos muestra cansancio ante nuevas guerras en Oriente Medio.

Limmasol, Reino Unido. El primer ministro Keir Starmer se reúne con las tropas durante su visita a la RAF Akrotiri en Chipre.

La estrategia de Starmer sobre Irán divide a la oposición británica

En lugar de un rechazo total, el gobierno británico optó por una estrategia intermedia.

Inicialmente, Starmer rechazó permitir que Estados Unidos utilizara bases británicas para lanzar ataques ofensivos contra Irán. Sin embargo, posteriormente autorizó su uso para operaciones defensivas destinadas a interceptar misiles iraníes.

Esta decisión ha provocado críticas desde sectores conservadores y desde algunos aliados de Washington. No obstante, también ha reforzado la percepción de que el primer ministro intenta mantener una política exterior más independiente.

Un diputado laborista, que prefirió permanecer en el anonimato, aseguró que el endurecimiento posterior del discurso del primer ministro le permitió ver “al verdadero Starmer”.

Según el parlamentario, su postura está “más cerca del enfoque de Robin Cook que del de Tony Blair” en política exterior, en referencia al exministro que se opuso a la invasión de Irak.

Nigel Farage en el camerino de Any Questions, BBC Radio 4, el 5 de mayo de 2017 bebiendo vino

Farage y Badenoch moderan su postura ante el rechazo a la guerra

Las reacciones iniciales de la derecha británica fueron muy diferentes.

Nigel Farage, líder de Reform UK, afirmó al inicio del conflicto que el país debía “hacer todo lo posible para apoyar la operación” de Estados Unidos e Israel.

Por su parte, Kemi Badenoch, líder del Partido Conservador, criticó duramente al gobierno por no respaldar con mayor firmeza a Washington.

Sin embargo, el aumento del precio del combustible y el creciente rechazo social al conflicto han provocado un cambio en el discurso político.

Una encuesta de YouGov revela que seis de cada diez británicos se oponen a la acción militar contra Irán, mientras que solo una cuarta parte la respalda.

Ante este panorama, Badenoch ha matizado sus declaraciones y asegura ahora que nunca propuso una participación directa del Reino Unido en la guerra.

Farage, por su parte, protagonizó un gesto simbólico en una gasolinera, prometiendo reducir en 25 peniques el precio del litro de combustible y defendiendo que el país no debe implicarse en otro conflicto en el extranjero.

El presidente Donald Trump acompaña en su caravana al primer ministro del Reino Unido, Keir Starmer, desde el campo de golf Trump Turnberry en Turnberry, camino al Aeropuerto de Glasgow Prestwick, Escocia. Lunes 28 de julio de 2025. (Foto oficial de la Casa Blanca por Daniel Torok)

Críticas conservadoras por la relación entre Reino Unido y Estados Unidos

A pesar del cambio de tono en algunos sectores de la derecha, varios dirigentes conservadores siguen criticando duramente la decisión del gobierno.

Andrew Mitchell, exviceministro de Exteriores, afirmó que rechazar la petición de Washington fue “un error muy grave”.

“Estados Unidos es nuestro aliado más cercano. Cuando el presidente pidió usar las bases conjuntas, la respuesta debería haber sido sí”.

Según Mitchell, la decisión demuestra que Starmer actúa más como abogado que como líder político.

Sin embargo, incluso entre los votantes conservadores la opinión pública británica está profundamente dividida sobre el conflicto con Irán.

Londres, Reino Unido. El primer ministro Keir Starmer recibe a su primer gabinete en el número 10 de Downing Street. Fotografía de Lauren Hurley / Número 10 de Downing Street.

Tensiones dentro del gobierno británico

En Downing Street aseguran que la estrategia adoptada por Starmer responde tanto a razones políticas como económicas.

Fuentes del gobierno afirman que estudios internos muestran un apoyo significativo entre los votantes a una postura más cautelosa en la guerra en Oriente Medio.

Además, dentro del Partido Laborista la decisión se interpreta como una forma de explicar posibles consecuencias económicas del conflicto, como el aumento del coste de la energía.

No obstante, una filtración de una reunión del Consejo de Seguridad Nacional reveló que algunos ministros temen que la decisión pueda dañar a largo plazo la relación entre Reino Unido y Estados Unidos.

Urna electoral en el centro de Bristol

Un conflicto que preocupa a los votantes británicos

Para algunos analistas, la reacción inicial de la derecha británica fue precipitada.

Ben Judah, exasesor del ministro de Exteriores David Lammy, cree que los partidos conservadores asumieron que el conflicto sería breve.

“Pensaron que sería una historia de un solo día, pero se ha convertido en un evento prolongado que está afectando a la economía mundial”.

El aumento del precio del combustible y la incertidumbre internacional han hecho que muchos votantes británicos observen con preocupación la posibilidad de una nueva guerra en Oriente Medio.

David Lammy nombrado Secretario de Estado de Asuntos Exteriores, de la Commonwealth y de Desarrollo por Keir Starmer. 5 de julio de 2024

¿Un momento decisivo para el liderazgo de Starmer?

A pesar de las tensiones diplomáticas, aliados del gobierno creen que la relación entre Reino Unido y Estados Unidos resistirá este desacuerdo.

Para Emily Thornberry, la historia demuestra que el apoyo a las guerras suele disminuir con el tiempo.

“La gente se entusiasma con las guerras al principio, pero cuando empiezan a ver las consecuencias el apoyo desaparece”.

Si la opinión pública continúa respaldando su postura, la decisión de Starmer sobre Irán podría convertirse en un momento clave para consolidar su liderazgo político y redefinir el papel del Reino Unido en la política internacional.

Fuentes Noticias:

https://www.theguardian.com/commentisfree

https://www.thetimes.com/uk/politics/

https://www.telegraph.co.uk/opinion/

Crédito Imágenes:

Prime Minister Keir Starmer meets President Emmanuel Macron, autor/a desconocido/a, licenciada bajo Open Government Licence v3.0, vía Wikimedia Commons.

Imagen: El primer ministro británico Keir Starmer y el presidente estadounidense Donald Trump durante la firma de un acuerdo tecnológico en el marco de la visita de estado al Reino Unido en 2025. Foto tomada por Number 10 (oficina del Primer Ministro del Reino Unido), con licencia bajo Open Government Licence v3.0https://w.wiki/JBSv

Donald Trump motorcades with United Kingdom Prime Minister Keir Starmer en route to Glasgow Prestwick Airport, Scotland on Monday, July 28, 2025 (cropped)
Licencia: Dominio público en los Estados Unidos (Public Domain)
Autor / Fuente: The White House (fotografía oficial del Gobierno de EE.UU.) https://w.wiki/J7SW

David Lammy with Keir Starmer, Simon Dawson / No 10 Downing Street, Open Government Licence v3.0https://w.wiki/JH5j

Fotografía del primer ministro británico Keir Starmer encabezando su primera reunión del Gabinete en Downing Street, Londres, el 6 de julio de 2024. La imagen fue tomada por Lauren Hurley para la oficina oficial de No. 10 Downing Street y está publicada bajo licencia Open Government Licence v3.0https://w.wiki/HoQ3

Foto: Lauren Hurley / No 10 Downing Street (Open Government Licence v3.0), vía Wikimedia Commons. https://w.wiki/JCYh

Nigel Farage backstage en BBC Radio 4’s Any Questions (Hurstpierpoint, 5 de mayo de 2017) — Foto de Steve Bowbrick, disponible en Wikimedia Commons, bajo licencia CC BY 2.0.

“Ballot box in Bristol city centre (2328).jpg”, foto de Nilfanion, CC BY-SA 4.0 (https://creativecommons.org/licenses/by-sa/4.0). Wikimedia: https://w.wiki/H$NH